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viernes, 7 de enero de 2011

Naufragio


Perdido entre la niebla y con el alma herida
rompí en tu acantilado causante del naufragio;
saltaron destrozados timón, vela y prejuicios
y los restos inútiles encontraron tus brazos.

En tu cálido lecho de infinita ternura
acogiste las ruinas, realizaste el milagro.
Jugosa y dulce fruta para la sed y el hambre
que arranqué a dentelladas de tus húmedos labios.

Mi deseo de ti fue terrible y fue corto
de miembros explorados y de cuerpos trenzados.
Una cópula loca de embriaguez no estrenada
donde se unen las almas en cuerpos anudados.

Sueño, paz y sosiego, murmullo de rompientes,
la ternura del beso y el calor de tus manos
en caricias ardientes rescatando la vida
Es todo lo que queda del soñado naufragio.

Madrigal