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martes, 19 de abril de 2011

Dos soles


Dos soles en el cielo de tu cara

nimbados por la noche de tu pelo

estrellas rutilantes que a este suelo

su luz, calor y vida le bastara.


Nunca el cielo a la tierra regalara

mayor luz, mayor gloria y tal consuelo,

ni a hombre alguno cupiera más anhelo,

ni amanecer más límpido soñara,


Negro pelo, infinito, interminable

vestal sagrada que el sagrado fuego

mantiene con espíritu indomable,


no dejes de mirarme te lo ruego,

tu mirada, mujer, es tan hermosa

que más que una mujer eres mi diosa.


Madrigal