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sábado, 14 de mayo de 2011




Llorando llegué al cálido regazo
de tu manantial más tierno y sonoro
y oyendo tu voz fué callar mi lloro.
Fué nuestro primer beso con tu abrazo.

Un niño felíz fuí tras tu embarazo.
No más pobre, que mi mayor tesoro
son tus besos, que tengo como el oro.
Te guarde el Cielo su mejor pedazo.

Y el tiempo, al final, cumple con su plazo.
Tan rápido! que al ver tu deterioro
es tanto el pensar que triste me azoro.

Sé que llegará el día que yo rechazo,
que de vida es ley fría y sin decoro,
en que quede sin mi mayor tesoro.




. Sentinel .